10 junio, 2006

En cinco palabras...

IM PRE SIO NAN TE. Es casi lo único que se puede decir del concierto de ayer de Letz Zep, una banda imitadora de/tributo a los grandiosos Led Zeppelin. Sin duda esto compensa el chasco del anterior concierto en el mismo local (el CICCA)... aunque no haré comparaciones, por ser odiosas (ésta, especialmente).

El principio fue un poco desconcertante, porque los componentes de Letz Zep se visten igual que lo hacían los Led Zeppelin, tienen un pelo muy parecido, se comportan de la misma manera en el escenario, etc. Bueno, menos el batería, que me recordaba más a Vinnie Paul... pero en ese sentido era tremendamente apropiado, ya que (1) John Bonham es el único que ha muerto de Led Zeppelin, (2) probablemente Vinnie es un gran fan de Led Zep y (3) la mezcla seguro que sonaría muy bien.

El caso es que el parecido era tal que rayaba lo inapropiado, por no decir lo ridículo. Sin embargo, la calidad de los músicos (los cuatro, sin excepción) hacían olvidar esos detalles, y algunas veces incluso que estaban tocando canciones de otro grupo: el cantante era muy bueno, así como el bajista (que tocaba otros instrumentos, y muy bien... incluyendo cuando en la parte acústica tocó la mandolina con las manos.... y una especie de bajo a base de pedales, con los pies) y el batería (que, aunque no tenía la gracia en los movimientos del batería samurai, tocaba muy bien). Respecto al guitarrista... era sencillamente flipante. Y la verdad es que era muy difícil interpretar a Led Zeppelin sin tener una calidad así.

El concierto lo abrieron con Immigrant Song (o sea, caña), y lo siguieron con un montón de canciones muy buenas (muy bien elegido el repertorio, para mi gusto), pero en general no demasiado conocidas. En ese sentido, había que ser bastante fan de Led Zep para disfrutarlo al máximo. Después de tocar un buen rato, hubo un par de coñas con «El guapo» (el guitarrista; a ver si adivinan por qué lo llamaban así), y cambiaron los instrumentos para hacer la sesión acústica, donde tocaron algunas canciones geniales, como «That's the Way» o «Going to California». Siguieron tocando más y más canciones, como «Kashmir», «When the Levee Breaks» (¡con armónica incluida!) y «Moby Dick» (incluyendo el mega solo de batería... y la parte donde Bonham tocaba con las manos) metiéndose al público en el bolsillo sin piedad.

Y seguía pasando el tiempo, y daba la sensación de que llevaban un montón tocando, pero yo disfrutaba como un enano y estaba dispuesto a más. Entonces tocaron «Stairway to Heaven» (que todo el mundo coreó, claro), un par de ellas más, y cuando llevaban dos horas y media, tocaron «Black Dog» (en la que la gente se puso en pie, ya hasta el final del concierto), y finalmente «Whole lotta love» para terminar (incluyendo un medley larguísimo, como tocaban los Led Zep)... pero claro, al salir del escenario, la gente siguió aplaudiendo, a ver si hacían algún bis.... y vaya que salieron. No sólo salieron, sino que nos obsequiaron con «Rock and Roll».

En una palabra: apoteósico.

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