08 marzo, 2016

Sufragetes

Gracias al cómic Suffrajitsu (que todavía no he leído) y a la película Sufragistas (que todavía no he visto) me entró la curiosidad por las sufragetes y empecé a leer sobre ellas. En parte porque pensé que lo de las artes marciales en el cómic era una especie de broma. Cuando me di cuenta de que era verdad, me picó la curiosidad más todavía y seguí leyendo.
Pero empecemos por el principio. ¿Qué son las sufragetes (suffragettes en inglés)? Es de sobra conocido que a principios del siglo XX las mujeres no tenían derecho a voto y que había grupos que luchaban por ello. No soy un experto ni mucho menos pero, por lo que entiendo, el primer grupo se hacía llamar sufragistas (suffragists en inglés), y después de un tiempo de lucha relativamente infructuosa nació un segundo grupo, las sufragetes, más radical y violento. Parece ser que la mayoría de los historiadores coinciden en que el movimiento de las sufragetes hizo más mal que bien, pero para esta entrada me interesa más lo que hicieron y por lo que pasaron.
No sólo es que en aquel momento muchas personas pensaran que las mujeres no entendían de política lo suficiente como para poder votar. O, en el caso de los cuñados de la época, que no era necesario porque ya tenían suficiente libertad y derechos. Es que cuando se manifestaban, la policía les daba palizas. Supongo que después de que empezaran a romper cristales y a quemar edificios, pero aún así. Ellas, ni cortas ni perezosas, decidieron aprender artes marciales para defenderse de la policía y, de paso, devolverles algo de lo que habían recibido en anteriores ocasiones. Concretamente, aprendieron jiu-jitsu de la mano de Edith Garrud.
Como los encontronazos violentos con la policía no eran suficientes, empezaron con huelgas de hambre una vez las detenían... y eso provocó que el gobierno de la época aprobara la ley comúnmente conocida como del gato y el ratón. Esta ley, escrita más o menos expresamente para las sufragetes, permitía al gobierno sacar de la cárcel a las sufragetes en huelga de hambre una vez estaban demasiado débiles, para luego volver a meterlas en la cárcel por los cargos originales una vez se recuperaban. Un encanto, vaya.
Otra razón por la que las admiro es la inventiva que tenían y las tácticas que usaban, como por ejemplo cuando pusieron un cebo para confundir a la policía.
En definitiva, me parece un poco triste que se sepa tan poco de estas mujeres y de la lucha por el voto en general, y hoy me pareció un buen día para recordarlo y celebrarlo.
Deeds, not words!