19 febrero, 2012

Resumen de «Hay alternativas»

Antes de nada, téngase en cuenta que no tengo ni idea de economía, así que esencialmente me lo tengo que creer todo porque es el primer libro de economía que leo. Yo no soy precisamente un fan del neoliberalismo (los que me conozcan lo sabrán), pero en cierta manera este libro me dejó frío porque parece que simplemente confirma y refuerza las ideas y prejuicios que ya tenía: el libro es prácticamente un manifiesto anti-neoliberal y parece echar la culpa de todos los problemas económicos a las políticas neoliberales, a la vez que parece proponer políticas de izquierda como la solución a todo. En muchos casos no tengo claro si esas cosas no han pasado durante toda la historia de la humanidad, y eché en falta referencias en muchas ocasiones (muchos números y datos, pero no muchas referencias a las fuentes). El resto es mi resumen del libro. Como, repito, no tengo ni idea de economía, puede que haya entendido mal ciertas partes y esté poniendo en boca de los autores cosas que no quisieron decir.

El mensaje principal del libro es que los neoliberales han dominado la política en las últimas décadas, y que al contrario de lo que dicen los medios, hay alternativas a esa política, que sólo nos lleva a un agujero sin salida.

Debido al franquismo, España tiene estructuras sociales mucho más débiles que la media europea: mucha desigualdad social y salarial, poca educación, poca productividad. Últimamente, se dejó subir el endeudamiento privado (negocio para los bancos), pero se criticó mucho al público (que al menos permite crear puestos de trabajo, reducir diferencias sociales, mejorar la educación y a la larga la competitividad, etc.). Para salir de la crisis hay que abordar estos problemas estructurales.

Hay muchos datos que apoyan la teoría de que en las últimas décadas (en las que supuestamente han dominado las políticas neoliberales) el paro, la pobreza y el número de personas que pasan hambre no ha disminuido, pero el número de ricos ha aumentado (Y U NO HAVE REFERENCES). Los cuatro puntos más importantes para combatir la crisis:
  1. Reforma profunda de las finanzas internacionales y actividad bancaria para asegurar la creación de empleo y riqueza: ver propuestas concretas y detalladas en el capítulo III.
  2. Crear condiciones para la creación de empleo de modo sostenible y decente: dedicar nuestra economía a otras actividades más productivas y sostenibles.
  3. Combatir la desigualdad: principalmente mediante impuestos sobre la renta.
  4. Cambiar nuestra posición personal respecto a la economía, nuestra cultura y nuestro valores: luchar la mitificación del dinero y el cultivo del egoísmo.
Apuntes sobre creación de empleo: el bajo desempleo está en contra de los intereses de muchos grupos de poder; los neoliberales defienden ciertas medidas para crear empleo, pero no han funcionado; una de las vías es dimensionar mejor el sector público (muy por debajo de la medida europea), lo que no sólo daría muchos puestos de trabajo en sí, sino que además ayudaría a largo plazo al mejorar la infraestructura social.

Mantener y fortalecer el gasto social y la provisión de bienes y servicios de bienestar no es sólo una cuestión de preferencia ética, es la mejor manera de apostar por el mayor dinamismo económico y la mayor capacidad de generación de empleo. Normalmente se quiere hacer entender (medios, neoliberales) que hay que recortar el gasto público para poder salir de la crisis, pero eso sólo lo hace peor: la forma de combatir la crisis es mejorar la educación, las pensiones, las condiciones de trabajo y las leyes de dependencia y cuidados (detalles en el capítulo 5). No es verdad que no tengamos dinero para todo eso: lo que pasa es que no se recauda.

Propuestas para financiar la economía:
  1. Reformar el sistema de financiación bancaria. Hacer que los bancos tengan el papel social de mejorar la economía, que se persiga la corrupción y que el Banco Central Europeo se someta a los poderes representativos.
  2. Financiación del sector público. Asegurarse de que el sistema de impuestos sea progresivo de verdad (los que más ganan pagan más) y perseguir el fraude fiscal y la economía sumergida.
  3. Financiación del déficit y la deuda pública. Hay que auditar esa deuda, y plantear la posibilidad de repudiarla (teniendo en cuenta que una parte de esta deuda es un negocio de los bancos que fue _financiado_ con dinero público). Esto conllevaría unos costes políticos inmensos, pero auditarla a nivel europeo es al menos una posibilidad.
Apuntes sobre Unión Europea (detalles en el capítulo 8). El Banco Central Europeo no se comporta como un verdadero banco central, y forzar las mismas normativas económicas para todos los países no es una buena idea cuando no hay un presupuesto federal que pueda ayudar a las diferentes partes (en Europa es el 1% y en EE.UU. 30%). Tampoco hay que descartar salir del euro: sería muy problemático, pero estar en el euro tampoco está ayudando y ni siquiera nos permite aplicar las medidas adaptadas a la realidad de cada país.

El capítulo 9 explora la cara más global de los temas tratados en el libro. ¿Por qué la riqueza está tan mal distribuida? ¿Cuál es el objetivo de la economía? No es verdad que el paro, la crisis, la pobreza sean el resultado de que fallan unos mecanismos de ingeniería, y que tengan que ser resueltos por técnicos. Nuestros valores y cómo nos comportamos también es importante. El individualismo y acabar con la sociedad (según Tatcher no existe la sociedad, sólo los individuos) nos deja a merced de los más poderosos.

El último capítulo es una lista de propuestas concretas. Para mí, lo bueno es tener una lista concreta. Se nota que lo autores han estado pensando en cómo resolver estos problemas y no es simplemente «hablar por hablar». Lo malo: algunas son muy vagas y difíciles de medir; muchas requieren cambios sociales o políticos más o menos grandes; algunas serían claramente atacadas por grupos de presión, y no se especifica cómo se podrían defender; otras parece que son simplemente «acabar con el neoliberalismo» (parece un poco estar «en contra del neoliberalismo» en vez de «a favor de la prosperidad»).

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