09 diciembre, 2010

Viaje a la India III: segunda visita a la ciudad

El segundo día no fue tan bueno como el primero. Tuve algunos problemas comunicándome con el conductor (me costaba entenderle al hablar y parecía que daba conversación para quedar bien, porque no estaba escuchando), fue todo un poco a la carrera, e insistió un montón en llevarme a una tienda a la que, francamente, no quería ir. Al día siguiente descubrí que esas tiendas tienen tratos con los conductores de taxi para turistas, de forma que si llevan turistas a comprar, ellos les dan pequeños regalos a los taxistas. Para rematar la jugada, mi cámara se murió después de sacar un gran total de... una foto.

El plan para el día era visitar un lago llamado Hussain Sagar que tiene una estatua gigante de Buda en el centro, quizás un parque llamado Sanjeevaiah park, el templo Birla Mandir y quizás el State Museum. Sin embargo, lo que ocurrió fue lo siguiente:

Primero fuimos a Birla Mandir, un templo muy bonito y bastante grande, hecho con mármol blanco. Como todos los sitios sagrados, tienes que quitarte los zapatos para poder entrar (lo cual está bien aunque sea simplemente por la novedad... al menos en «invierno», cuando hace temperaturas decentes), y en este caso tampoco puedes llevar teléfonos ni cámaras. Como el conductor iba con prisas, al final se me olvidó sacar fotos desde fuera. En fin.

Después fuimos a uno de los parques que está a la orilla del lago, desde donde puedes coger una barca que te lleva al centro, para poder ver la estatua de Buda desde cerca y sacar fotos. Aquí saqué la única foto que puede sacar antes de que las malditas pilas murieran:



Lo que quedaba pendiente del plan original eran el parque Sanjeevaiah y el State Museum. Eso, aparte de comprar pilas para el presentador. Porque decidieron morir unos días antes de la charla, después de varios años. Y para colmo, no pude encontrar las pilas en ningún sitio, por lo que al final tuve que comprar un presentador nuevo. Que al final no necesité, porque tenían uno allí. En fin.

El caso es que el taxista me dijo que no había nada especial o interesante en el parque, y que había museos mejores, así que me quedé pensando... y entonces empezó a insistir en que fuera a comprar a una tienda de artesanía. Pero a mí me la traía al pairo, y así se lo intenté hacer entender, pero nada, el tío erre que erre (en aquel momento todavía no sabía la razón). Al final, para intentar terminar la conversación, le dije que si teníamos tiempo después, iríamos. Pero el tío sigue insistiendo, el tiempo sigue pasando, y a mí se me van inflando las pelotas, así que le digo que me lleve a un sitio para comprar comida para llevar. Le dije claramente que quería un sitio de comida india, que además fuera un sitio normal al que fueran los locales, nada de sitios caros ni de sitios para turistas. Al cabo de un rato, me lleva a este sitio rarísimo que tiene dos plantas, que es como dos restaurantes en uno: el de abajo es un sitio de comida rápida (¿?) y el otro es un restaurante relativamente pijo (pero mucho más barato que el hotel) de comida asiática. Y cuando digo «asiática», me refiero a Asia del este.

Después de eso, el tío todavía tuvo los huevos de llevarme a la dichosa tienda (no teníamos mucho tiempo restante, y todavía quería ir a otra tienda a intentar encontrar la dichosa pila, así que ya le vale), pero después de discutir un rato en el coche no llegué a entrar, y terminó llevándome a otra tienda de electrónica donde pude comprar un presentador nuevo. Este fulano se llevó a la peor propina, claro.