Saltito a Bergen

Este fin de semana aprovechamos y nos dimos un salto a Bergen, la segunda ciudad más grande de Noruega. Por si no se acuerdan, en este país hay más habitantes que... en Madrid (la diferencia no es pequeña, pero no es abismal). Así que se pueden imaginar que la segunda ciudad más grande de Noruega no es precisamente grande. De hecho es bastante más pequeña que Las Palmas de Gran Canaria, no llegando al cuarto de millón de habitantes por poquito.

Yo ya había estado en Bergen cuando hice el viaje «Norway in a Nutshell», pero desgraciadamente sólo puede estar tres horas, porque tuvimos que coger el tren de vuelta para poder llegar a tiempo al Norwegian Wood. Así que me quedé con las ganas, porque Bergen es una ciudad bastante bonita, y por fin este fin de semana pude resarcirme y visitar la ciudad con un poco más de tiempo. Sólo día y medio pero suficiente para ver la mayoría de las cosas interesantes. Y como siempre, para el plan de viaje consultamos Wikitravel, un recurso cojonudo para organizar viajes rápidamente.

Por suerte, el tiempo acompañó bastante: hizo calorcito y sol, pero no suficiente como para estar sudando todo el tiempo después de estar horas y horas caminando por la ciudad. Eso en Noruega no es una cosa que se pueda dar por supuesta, ni siquiera en verano, y menos cuando hablamos de Bergen, una de las ciudades con más lluvia del mundo. Tanto llueve allá, que hay un chiste muy común sobre la ciudad y las precipitaciones:


Un turista llega a Bergen, y después de un par de días todavía sigue lloviendo, así que para a un niño por la calle y le pregunta: «Oye, niño, ¿aquí para alguna vez de llover?» A lo que el niño responde: «No lo sé, sólo tengo 12 años»


La ciudad está llena de casitas y pequeños edificios de estilo muy noruego. De hecho, incluso uno de los McDonald's de la ciudad esta en un edificio de esas características, lo cual es original cuando menos. Es fácil ir a la mayoría de los puntos del diminuto centro de la ciudad caminando, lo que se agradece cuando uno hace turismo. Algunos de los sitios que merecen mención:


Lo que me quedé con las ganas de ver esta vez fue la iglesia Fantoft Stave, de estilo completamente escandinavo. Tan escandinavo, que los locoplayas black metal de Bergen la redujeron a cenizas, y fue reconstruida en los 90. Pero bueno, otra vez será.

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