23 noviembre, 2008

Papeleo

Por suerte para mi (ya desgastada) salud mental, había olvidado cómo era hacer papeleo en España: un puto coñazo, repetitivo, estúpido, en papel (y yo que pensé que estábamos cerca del 2010), y dejando esa sensación de que o bien te están tomando el pelo, o bien todavía no usan ordenadores en la administración pública española.

El otro día me decidí a arreglar los papeles para el cambio de residencia. Sí, llevo casi dos años viviendo aquí, pero entre que se me olvidó, que no sabía muy bien para qué tenía que hacerlo, y que me estreso sólo de pensar en hacer papeleo al estilo español, al final no lo había hecho.

El caso es que mando un correo electrónico (porque por supuesto la embajada tiene un horario subóptimo si estás trabajando; y da gracias a que tenían correo electrónico), y me dicen que si les doy mi dirección postal me mandan los papeles que tengo que rellenar. Por lo menos no tengo que presentarme personalmente, que es lo que me temía.

Pues nada, que miro lo que me mandan, y son dos formularios y unas hojas con instrucciones muy escuetas. Para empezar, me parece una vergüenza que tenga que hacer todo esto en papel. La segunda españolada es que prácticamente todos los datos del segundo formulario ya los había rellenado en el primero. Lo tercero es que, como de costumbre, hay cosas que no entiendo así que no sé cómo rellenar (¿qué puta mierda de diferencia hay entre «su residencia habitual es el domicilio arriba indicado» y «ha trasladado su domicilio a la dirección arriba indicada como residencia habitual»? Imagino que es obvio para los funcionarios de la embajada y para el fulano que redactó el formulario, o para alguien a quien le importe un cojón de pato la diferencia; pero desde luego para mí no tiene ningún sentido). Y para rematar la jugada, los formularios son genéricos (creo), y creo que me equivoqué en algunos de los campos al estar pensando dentro del contexto de mi caso específico.

Yo me estreso con esta mierda de papeleo, y siempre me he preguntado si era yo o si eran ellos. Pero después de leer a Donald Norman (The Design of Everyday Things), lo tengo clarísimo: le debería dar vergüenza a la administración pública usar unos métodos tan caducos y confusos que se han ganado a pulso el odio de los españoles.

5 comentarios:

erGuiri dijo...

Una vez le hice la declaración de la renta BRITÁNICA a mi padre... era con papeles, pero la pude hacer! Mucho más simple que la española, con colorines y bastante guiado con "pase al apartado x" y demás.

Por lo tanto, creo que a veces, vale más un buen papel que un mal programa.

Esteban Manchado dijo...

erGuiri: hombre, claro, mejor buen papel que mal programa... pero es que el papeleo en España es de un draconiano...

adastra dijo...

Oye, últimamente estás diciendo demasiados tacos en los posts. ¿Se te está pegando algo de la cultura serbia? xDDDDD

Chema Medina dijo...

No olvidemos de dónde venimos... En los sistemas de corte fascistoide, la burocracia es una herramienta en sí misma, para dar una mayor sensación de "control" y "poder" del estado. Cuanto mayor la burocracia y cuanto menos se entienda de ella, mayor el inmovilismo del ciudadano. Y "sólo" hace 30 años que aquí hubo una dictadura...

Farándula dijo...

[...]que no sabía muy bien para qué tenía que hacerlo[...]

El para qué sirva dependerá de la legislación del país, aquí es necesario para cambiar la dirección del DNI, acogerse a las ayudas y servicios municipales, votar en las elecciones locales, descuento residente en vuelos, etc...

¿qué puta mierda de diferencia hay entre «su residencia habitual es el domicilio arriba indicado» y «ha trasladado su domicilio a la dirección arriba indicada como residencia habitual»?

Ni p. idea, me he quedado a cuadritos. Hasta donde yo sé, cuando se hace en España, distinguen entre
-Traslado de residencia: cuando te has mudado desde otro municipio, provincia o país
-Cambio de domicilio: dentro del mismo municipio