15 marzo, 2007

Comida en Oslo (II)

Hace un tiempillo escribí algunas notas sobre la comida en Oslo. Había más cosas que quería contar, así que aprovecho y escribo una segunda entrada. Carlitros preguntó específicamente sobre el alcohol y yo quería hablar sobre los supermercados y la comida en Opera, así que ahí voy.

Desgraciadamente para los «alcohólicos», las leyes noruegas son bastante más estrictas que las españolas en cuanto a la venta de alcohol. Para empezar, dividen el alcohol en baja y alta graduación. El de baja (cerveza, combinados como «Smirnoff Ice», bastante populares aquí) se puede conseguir «en cualquier sitio» y el de alta (ron, whisky, vodka, ...) sólo se puede comprar en tiendas especiales del Gobierno. Además, los locales necesitan una licencia especial para vender alcohol, que depende según el tipo. Los locales que venden alcohol de alta graduación tienen que pedir algún documento identificativo para comprobar que se es mayor de 20 (creo, no estoy seguro de la edad exacta). Por si fuera poco, hay unos horarios especiales para comprar alcohol: de lunes a viernes, hasta las 8 de la tarde; los sábados, hasta las 6; los domingos estás jodido. Por supuesto, en los sitios de marcha puedes comprar alcohol todo el tiempo que estén abiertos, pero de eso hablo otro día.

Cambiando de tema, algo como la compra de todos los días también hay cosas «raras». Para empezar, la variedad de productos es más bien baja, siendo comparable a la de los supermercados con menos variedad de España. Es una de las quejas más comunes de los extranjeros, al parecer. Por ejemplo, me está resultando complicadillo conseguir en el supermercado algo tan normal como un champú para pelo graso. Por otro lado, como esto está lleno de inmigrantes, hay un montón de tiendas de fruta y verdura (muchas veces exponiendo el género en la calle), especialmente de árabes e indios, donde a veces tienen productos más exóticos, y donde puedes conseguir comida mucho más barata que en los supermercados.

Sobre los productos que venden, también llama la atención (por ser canario, más que nada) que no tengan garrafas de agua, al menos que yo haya visto... pero se entiende, porque ellos pueden beber el agua del grifo y usarla para cocinar. En realidad, tampoco es trivial encontrar agua «normal», incluso en botellas pequeñas, ya que la mayoría tienen algún «sabor» o esencia, y también hay gaseosas.

A la hora de pagar, también hay algunas cosas curiosas. Primero, las bolsas de plástico: se puede decir que tienen un modelo que es un cruce entre en español y el alemán. Las bolsas, por un lado, ni son gratuitas ni están disponibles directamente al consumidor (hay que pedirlas), pero por otro lado tampoco es que tengan el modelo «ecologista» alemán, ya que las bolsas son baratísimas (media corona, que es la moneda noruega más pequeña) y tampoco son muy estrictos con el pago de las mismas, lo que hace que nadie (que yo haya visto) traiga sus propias bolsas para llevar la compra. Segundo, el pago en sí se hace de una manera extrañísima: en vez de dar el dinero al cajero y calcular él/ella la vuelta, tienen sistemas automatizados pero un poco ortopédicos. Este sistema consiste en dos máquinas especiales, una para billetes (accesible al cajero) y otra para monedas (accesible al consumidor). El proceso es como sigue: cuando nos dicen el precio total, calculamos cuánto vamos a dar para pagar, y separamos los billetes y las monedas. Los primeros se los damos al cajero, que los introduce en las ranuras especiales (una para cada tipo de billete), y las segundas las introducimos en la otra máquina. El cambio se calcula, y los billetes del cambio salen por la máquina del cajero, y las monedas del cambio salen por la máquina de las monedas.

Otras cosas que me llamaron la atención fueron el hecho de que no se pesa la fruta o verdura (creo que no se pesa ni en la caja, porque se venden por unidad, pero no estoy seguro), y dos cosas sobre los horarios. La primera es que hay un supermercado, Kiwi, que abre desde las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche, sábados incluidos. Eso es más tarde que algunos restaurantes en Oslo. La segunda es que no sólo en los supermercados, sino en la mayoría de los locales, los horarios son algo como "8-22 (8-20)" (así, sin ninguna indicación de que eso es el horario ni nada), lo que significa "de 8 a 22 de lunes a viernes y de 8 a 20 los sábados".

Ea, ya es suficiente por hoy. Otro día tendré que comentar sobre la comida en Opera y los sitios de marcha...

3 comentarios:

erGuiri dijo...

Curiosa entrada, muy entretenida, me la he leido entera! con lo ganso que soy! No dejes de contarnos historias "del tio Matt", me he sentido "alienígena" leyéndolo, supongo q tu también.

Que sepas que en Londres hay garrafas y agua embotellada "normal" como la nuestra, eso sí, es más cara que nuestra "firgas" y "agua de teror", y una variedad de la leche. Por eso me ha asombrado que Noruega esté "floja" en ese ámbito. Posiblemente tengan aranceles y movidas que han hecho que los importadores hayan dicho 'que se vayan al carajo'.

Esteban Manchado dijo...

erguiri: Especialmente traumatizante fueron las putas cajitas de pagar. La primera vez que vas al súper te quedas sudando, ves una caja rara, la ignoras, le vas a dar el dinero al cajero, y te dice que metas las monedas por ahí :-???

Sobre lo de «aranceles y movidas», a los noruegos les encantan los impuestos, así que es lo más probable :-P

cla dijo...

Muy interesante el método de pago. Ahora falta que profundices en el motivo: ¿existirá ahorro de tiempo una vez los inmigrantes frikis problemáticos se hacen al sistema? ¿de qué color son las apis? ¿a que huele el encapsulamiento?

Dejo de divagar que ya me afecta la falta de sueño, menos mal que es viernes :-p

Muy interesante saber los horarios para comprar bebidas, ahora nos falta saber qué bebidas interesantes comprar, a ser posible 'autóstonas' ;-)